viernes, 10 de marzo de 2017

Mira lo fácil que es tratar las uñas encarnadas en casa. ¡Sin tener que recurrir a cirugía!

Aquellas personas que han sufrido alguna vez de uñas encarnadas pueden comprender lo difícil y doloroso que es esto. No se puede utilizar cualquier tipo de calzado e incluso el más leve roce provoca dolor.

Sin embargo no es sólo eso, porque una uña encarnada que no recibe tratamiento puede ser el preámbulo para algo un poco más serio, ya sea una infección e incluso hasta la necesidad de realizar una intervención quirúrgica.

¿Cuáles son las causas que provocan una uña encarnada? 

Calzado inapropiado: Un calzado que ejerce demasiada presión en la zona de los dedos puede propiciar que las uñas se entierren bajo la piel e incluso que comiencen a crecer de una manera incorrecta, lo que conlleva al dolor y la inflamación.

Corte incorrecto de la uña: Es necesario tomar en cuenta que las uñas de los pies deben cortarse manera recta para evitar que los bordes se incrusten en la piel y comiencen a ejercer presión hacia abajo.

Lesiones: Un golpe accidental puede torcer la uña de tal manera que quede enterrada en la piel. Si queda ubicada hacia abajo, comenzará a crecer enterrándose cada vez más y provocando dolor e inflamación.

Diabetes: Cuando las personas diabéticas sufren de lesiones de este tipo en las uñas, deben consultar de inmediato al médico, porque estas heridas que pueden ser superficiales para unos, también pueden generar serios problemas para quienes padecen de esta enfermedad. Es por eso que es fundamental cuidar de las uñas y de los cortes que se realizan. La ayuda profesional es fundamental.

Tratamientos caseros para uñas encarnadas

1. Baña tus pies en agua tibia o caliente

Tomar baños de pies es muy saludable. No sólo suaviza la piel y la hidrata sino que al agregarle media taza de vinagre podrás eliminar todo tipo de gérmenes. Esto actúa de modo preventivo.

Las sales de magnesio son una ayuda adicional, ya que ablandan las uñas y así podrás realizar un mejor tratamiento para los pies, de manera general.

2. Ayúdate de un algodón

Con un trozo pequeño de algodón intenta hacer una especie de “aislante” entre la uña y la piel. Si logras introducir esta pequeña porción de algodón reducirás el dolor y harás que la uña crezca de manera tal que no siga ejerciendo presión y dolor. Reemplaza el algodón cada vez que realices un baño de pies.

En caso de que la molestia sea demasiada, interrumpe este procedimiento y consulta a tu médico.

3. Otras alternativas para aliviar el dolor

Vinagre de manzana: Moja en vinagre un trozo de algodón y colócalo sobre la uña encarnada y dolorida. Los componentes del vinagre harán que se nutra la piel y su poder antiséptico y antibacterial reducirán la posibilidad de infecciones.

Aceite de eucalipto: El aceite de eucalipto alivia el dolor y evita las infecciones.

Rodaja de limón: Frota la zona adolorida con una rodaja de limón, sobre todo si la uña ya está infectada. El ácido cítrico ayuda a aliviar las infecciones, sobretodo si lo mantienes sujeto al pie durante toda una noche.

Recuerda cuidarte de no golpear tus dedos con uñas encarnadas; presta atención al calzado que utilizas; trata de caminar descalzo dentro de tus posibilidades o utiliza zapatos abiertos o que no hagan presión en la zona de los dedos afectados.